martes, 27 de junio de 2017

PROYECTO Vuelta al Mundo en Papel: Afganistán



Hoy toca una nueva entrada perteneciente a la iniciativa de Sandra de Mi rincón de libros y yo, en la que cada mes varios bloggers hacemos entradas especiales dedicadas a un país en concreto a través de los libros, como explica aquí la propia Sandra. En mi caso, mi anterior contribución fue Islandia, que os enlazo aquí.

En esta ocasión, me hace mucha ilusión hablaros de uno de mis autores preferidos, Khaled Hosseini, escritor afgano con tres novelas publicadas en España y ambientadas en este país de Oriente Próximo.


Seguro que habréis oído hablar de esta novela porque es mundialmente conocida, ensalzada y alabada, y no es para menos porque nos muestra una historia inolvidable y además tiene su propia adaptación cinematográfica muy fiel a la novela, estrenada en 2007. El problema racial y de etnias que se vive en estos países de Oriente Próximo está tan a la orden del día que si miramos las estadísticas de guerras civiles activas ahora mismo, veréis que muchísimas son a causa de estas diferencias entre la población de un mismo país.

En la novela se narra la historia de dos niños, Amir y Hassan, a mediados de los años 70, cada uno de una etnia diferente, entre los que surge una preciosa amistad porque sus padres (que trabajan uno para la familia del otro) también son muy buenos amigos de toda la vida pese a sus diferentes estatus. Por cuestiones del destino y de la propia infancia, ambas amistades se rompen de una forma bastante cruel, y como Hassan pertenece a una de las castas consideradas más bajas, él y su familia son repudiados por la familia de Amir. Los años pasan y cada uno de ellos sigue su camino de forma muy distinta, pero el destino quiere que su amistad resurja. Es una historia súper emotiva, donde podemos ver la crudeza de la situación de muchas personas simplemente por su casta, su etnia o su particular religión minoritaria dentro de otra mayor.


No es ninguna novedad decir que en la mayoría de los casos la vida de las mujeres de países islámicos es más “dura” (siendo diplomática) si cabe que en el resto del mundo y este libro refleja una realidad tan horrible como aceptada socialmente en este tipo de estados.

La novela está estructurada en varias partes, ordenadas cronológicamente a medida que van pasando los años y cuenta la historia de dos mujeres y la amistad que se forja entre ellas para poder sobrevivir. Mariam y Laila son las dos esposas legales que tiene Rashid y a las que debe mantener bajo su mismo techo. Ambas tienen que aprender a llevarse bien y pese a la diferencia de edad, tienen que darse cuenta de que la una no es la competencia de la otra y que se necesitan mutuamente.

Es una historia bastante más cruda por el tema y que te toca la fibra sensible quieras o no. La historia personal de cada una de ellas es tan dura y tan injusta que es imposible no sentir continuamente la impotencia que sienten ellas según se va leyendo. Y en este caso me alegro muchísimo de que esta novela la haya escrito un hombre.

*El título proviene de uno de los versos de un poema persa titulado “Kabul”.


En esta novela conocemos a dos hermanos, Abdulá y Pari, separados de forma muy drástica cuando la familia decide dar a su hija pequeña en adopción a cambio de dinero debido a su dramática situación económica. Ambos niños tienen un vínculo muy fuerte, pero siendo tan pequeños, ambos han rehecho sus vidas con el paso de los años, no saben lo que fue del otro cuando ya son adultos y cada uno de ellos tiene una familia muy distinta a la del otro. Pero a lo largo de toda la novela conocemos sus realidades en un margen que va desde los años 50 en Afganistán hasta el presente, en una ciudad tan cosmopolita como San Francisco.

Como suele pasar, siempre hay alguna novela de tu autor preferido que te puede decepcionar, y este fue la mía. En realidad esto pasa porque los tenemos tan arriba en nuestras expectativas que no siempre van a cumplirlas, pero además, es que siempre habrá novelas que tengamos tan idealizadas que es imposible evitar hacer comparaciones y en cuanto la siguiente no está a la misma altura… pues decepción al canto. Con esta novela me pasó exactamente eso y en realidad nunca llegué a entenderlo del todo porque la historia también es muy bonita.



EL AUTOR

Khaled Hosseini nace en 1965 en Kabul., hijo de un diplomático y de una prefesora de Historia y Farsi, con los que se muda en los años 80 a Estados Unidos tras recibir asilo político cuando la Unión Soviética invade su país. Ya en California se licencia en Biología y más adelante, también en Medicina en los años 90.

Pero no es hasta 2001 cuando empieza a escribir su primera novela “Cometas en el cielo”, coincidiendo en el proceso con los terribles atentados de Nueva York del 11 de septiembre. Con toda esta tragedia todavía reciente, el libro se publica en 2003, convirtiéndose rápidamente en éxito internacional (se llega a comerciar al menos en 70 países) pero se comprende el boom, porque el trasfondo de la historia incluye el duro régimen de los talibanes en Afganistán.

Ese mismo año. Hosseini regresa a Afganistán por primera vez desde que tuviera que huir de su país, pero en alguna ocasión ha comentado que se siente como un turista. En 2013 es nombrado Embajador de Buena Voluntad por la ONU y coopera con agencias de refugiados para hacer más llevadera la situación de los que no tuvieron tanta suerte como él, además de dirigir su propia organización, la Fundación Khaled Hosseini, con el mismo objetivo.

*Fuente: Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR)


¿Conocíais a este autor afgano o sus novelas?

¿Conocéis alguna novela más ambientada en Afganistán?

domingo, 25 de junio de 2017

RESEÑA Noches de Manhattan




Autora: Sarah Morgan
Título original: Sleepless in Manhattan
Editorial: HaperCollins Ibérica / Harlequin, 2017
Tapa blanda, 364 págs.
Autoconclusivo
Género: Romántica Contemporánea, Realista
A la competente organizadora de eventos Paige Walker le encantaban los retos. Tras pasar su infancia entrando y saliendo del hospital, ahora estaba decidida a triunfar. ¿Y qué mejor lugar para hacerlo que Nueva York? Pero cuando perdió el empleo que amaba, tuvo que enfrentarse al mayor reto de todos: trabajar por su cuenta.
Sin embargo, lanzar su propia empresa de organización de eventos no era nada comparado con disimular lo que sentía por Jake Romano, el mejor amigo de su hermano, además del amante más solicitado de Nueva York y el único hombre que le había roto el corazón. En el momento en que Jake se ofreció a ayudarla con su nuevo negocio, la química que aún crepitaba entre los dos comenzó a quitarle el sueño.
¿Podría convencer a un hombre que no confiaba en nadie de que le diera una oportunidad a su amor?
Nunca había leído nada de esta autora, y es una de las escritoras con más renombre dentro de la literatura romántica. Me apetecía mucho darle una oportunidad y en cuanto vi esta portada tan a lo Sexo en Nueva York (Sex and the city) ni lo pensé, porque al menos podría pasar unos días entretenidos leyendo algo ligero sin tener que pensar en exceso. Pues os adelanto que ha sido básicamente eso: una historia sencilla, sin muchos altibajos, con buen ritmo y entretenida como cualquier novela romántica sin más pretensiones que contar la historia de amor.
Me llevo una grata sorpresa con Sarah Morgan, porque tiene un toque muy de comedia romántica como si fuera una serie o una película narrada. Todo es muy visual y realmente nos envuelve en el ritmo de vida de Nueva York, una ciudad con la que simplemente estoy hipnotizada. Este escenario ya era un punto a su favor, pero mejora mucho las expectativas cuando de verdad consigue que seamos parte del estilo cosmopolita que se vive en la ciudad que nunca duerme, como indica el título original. El mundo empresarial, el ajetreo de calles, personas y formas de relacionarse queda perfectamente reflejado y es algo que me ha encantado porque era una de las cosas por las que quería leer la novela.
Aunque sinceramente, diría que uno de los aspectos más potentes que tiene esta novela, incluso más que la propia historia de amor, son las relaciones de amistad que hay tanto por parte de Paige como por parte de Jake. En el caso de las chicas, nos encontramos con una piña de tres amigas: Paige, Frankie y Eva, tres chicas muy cosmopolitas que cuando se ven despedidas todas ellas de la misma empresa oprganizadora de eventos, y que deciden unirse aún más si cabe para montar su propio negocio como buenas emprendedoras que son en la gran ciudad. Las tres tienen muy buenos momentos, divertidos en su mayoría y son las responsables del buen rollo que se desprende de esta novela. Y por otra parte, el dúo de chicos: Jake, y su mejor amigo y socio Matt, que también resulta ser el hermano de Paige. Jake siente una extraña lealtad hacia Matt que afecta a su relación con Paige y le influye en su manera de relacionarse con el resto de mujeres con las que sale.
Sin embargo, creo que lo que más me ha fallado a la hora de, digamos, analizar esta historia (porque disfrutarla la he disfrutado igual) es que resulta demasiado típica y muy predecible. Con esto no quiero decir que ser predecible sea algo malo en las historias de amor (porque tod@s sabemos cómo puede acabar casi cualquier novela romántica y no por ello se disfruta menos), pero sí resulta un punto negativo cuando prácticamente en el primer cuarto de libro ya sabemos exactamente los sentimientos de ambos protagonistas y por qué han actuado como actúan y han tomado ciertas decisiones. En realidad no hay misterio en toda la novela porque aunque la historia empieza por el presente, el pastel de lo que sucedió en el pasado y el porqué se nos descubren demasiado pronto de forma que ya sólo queda saber cómo lo arreglamos ahora en el presente.
Jake, de nuevo, me ha parecido un personaje de lo más típico: triunfador, atractivo, que se lleva a las chicas facilonas con su “irresistible” encanto y con las que no dura ni un mes, porque no le gustan las ataduras en las relaciones. Seguro que la descripción os suena porque es la de muchísimas novelas del estilo. Aunque a Jake lo salvo porque dentro de su prototipo de protagonista masculino, al menos él es buena persona sin dobles intenciones. Con su holgada situación económica y siendo socio y mejor amigo de Matt, es quien les da la idea a las chicas de que monten su propio negocio de organizadoras de eventos y se arriesguen a triunfar por sí mismas.
Por el contrario, creo que el personaje que más me ha gustado ha sido ella, la chica protagonista de la historia. Paige es una chica emprendedora que se ve de repente sin trabajo después de haber dado lo mejor de sí misma en su empresa y haber aguantado a la estirada de su jefa durante mucho tiempo para poder lograr un ascenso. Y en vez de eso, tiene que levantarse después de la caída y seguir con su carrera profesional pero esta vez, siendo su propia jefa. Además, su peculiar situación personal ya es algo que se sale de la norma, porque como se dice en la sinopsis, la pobre ha tenido una juventud un poco accidentada con ingresos continuos en hospitales y operaciones de corazón debido a sus problemas cardiacos. Y ello también influye en su personalidad, porque no aguanta ni la compasión ni que la traten con condescendencia y prefiere ganarse por sí misma el respeto y el éxito, algo que sin duda admiro mucho.
En resumen, es una historia entretenida como cualquier comedia romántica de sobremesa que puedan poner en televisión. Además se lee bastante rápido porque el estilo de la autora es ágil y no se anda con muchos rodeos, con muchísimos diálogos fluidos y dinámicos y pocas descripciones más allá de los distintos escenarios en los que se mueven los personajes. Y pese a que el factor sorpresa no sea uno de sus fuertes, aunque sepamos exactamente cómo va a acabar la novela, en ningún momento decae el interés porque lo que de verdad importan en la historia es cómo se llega a ese final.
*Por último, muchísimas gracias a HarperCollins por la amabilidad al enviarme el ejemplar y sobre todo, por la rapidez.
¿Habéis leído novelas de esta autora?
¿Os gustan las novelas sencillas para pasar el rato?

miércoles, 21 de junio de 2017

RESEÑA A-Marte




Autor: Jose Francisco Cortell Fores

Autopublicado, 2017

Tapa blanda / ebook, 356 págs.

Autoconclusivo

Género: Ciencia Ficción, Romántica.


Año 2283, la humanidad ha conseguido crear un emplazamiento permanente e independiente en Marte. Muchos humanos quieren ir a vivir al planeta rojo, pero el Mars Filter, una institución encargada de decidir quién puede y quién no puede viajar a Marte, controla el único medio con el que se puede viajar a él: el ascensor espacial.

David es un estudiante de ingeniería robótica para el desarrollo de la minería de asteroides y su novia Katherine, es una estudiante de biología especializada en terraformación planetaria. David y Katherine son felices y todo les va muy bien hasta que son separados cuando la familia de Katherine tiene que irse a vivir a Marte.


Soy una lectora habitual de ciencia ficción, me encanta en casi todos sus subgéneros (space opera, distopías, acción…) pero quitando las típicas novelas juveniles que últimamente abundan y que tienen todas, casi sin excepción, un ingrediente romántico (como Across the universe, Bajo el cielo eterno…), nunca había leído una novela en la que el romance es lo principal y el contexto sci-fi es lo secundario. Así que cuando el autor de A-Marte me propuso leerla directamente el título ya me llamó la atención porque vi que iba a ser romántica con un ingrediente de ciencia ficción, es decir, al contrario de lo que he leído hasta ahora. Y efectivamente, la trama se desarrolla alrededor de una premisa muy simple y muy de novela romántica: cómo mantener una relación a distancia. En este caso, la distancia es planetaria y la pareja en cuestión se quiere mucho.

Nada más comenzar, ya intuí algo que sabía que no me iba a gustar: la pareja. En unos cuantos capítulos del principio antes de que se produzca la separación obligatoria, consiguieron cansarme de lo empalagositos que son. Es verdad que al tratarse de una relación ya consolidada no podemos ver cómo han llegado a quererse tanto, pero ahí está, se quieren mucho, mucho, mucho y nos queda claro por activa y por pasiva. A mí eso me cansa pronto, primero por que resta emoción a la historia, y segundo porque no te deja conocer a los personajes más allá de su amor hacia el otro personaje (sus miedos se reducen a no ver al otro, su reacciones se basan en lo que haga la otra persona, sus pensamientos sólo se refieren a su pareja, etc, etc). Está bien que haya una pareja en todo esto, si es una historia de amor, pero los personajes deben de ser lo más parecidos a personas reales para que tengan un mínimo de credibilidad para los lectores y para mí ha sido como leer a dos robots programados para hacer lo que les corresponde en la historia: una que se va y el otro que va a su encuentro.

La trama, de hecho, se reduce a eso. David tiene que quedarse en la Tierra después de que la familia de su novia haya sido trasladada a Marte y obviamente decide seguirla. De principio a fin la novela es la decisión de seguirla, la preparación del viaje y el viaje. También es verdad que si sois aficionad@s a la aeronáutica y la ingeniería tecnológica puede que disfrutéis más que yo de esa preparación y ese viaje, porque básicamente asistimos a (aunque yo no lo creo, el autor considera que esto es posible spoiler→)la construcción de un cohete espacial y luego vemos cómo pilotarlo (←fin de posible spoiler). Para mí no es que haya sido aburrido porque no lo ha sido, pero al terminar me deja la sensación de no haberme aportado nada dado que no entiendo la mayoría de las cosas de las que se habla.

Por otra parte, el prólogo auguraba algo muy bueno, aportando un contexto científico y futurista con un estilo sobrio y bien cuidado que en el resto de la novela se pierde. Todo lo que no es historia de amor y viaje se diluye y dejamos de ver cómo funciona la sociedad o cómo es la vida en Marte o en la Tierra dentro de casi 300 años. Respecto a esto también le he visto ciertas pegas porque más allá de los avances tecnológicos no se ve la evolución en nada más. Incluso hay algunos anacronismos como por ejemplo que en el año 2283 el chico tenga que seguir invitando a la chica para ser “un caballero” y alguna cosilla por el estilo. Es decir, que sí, estamos en el futuro pero yo no he conseguido verlo. Y repito que toda la parte científica y tecnológica no tiene desperdicio, y de hecho, la idea central de que haya un ascensor que nos lleve directamente a Marte para conectar los dos planetas, me parece de lo más original, pero es que incluso ni con esas he visto el futuro porque prácticamente el ascensor sólo sale de oídas o de palabra y ni siquiera se aprovecha ese filón al basarse toda la historia en (aunque yo no lo creo, el autor considera que esto es posible spoiler→) la construcción del cohete.(←fin de posible spoiler)

Más aspectos que no me han convencido son los personajes en general. Ya he comentado lo azucarada que me parece la pareja principal, pero si hablo de Katherine me quedo corta. En principio se suponía que sería también una de las protagonistas, pero la verdad es que aparece poco y lo poco que aparece es para hacer su papel de chica que echa de menos a su novio. En realidad no la conocemos mucho más y no sé muy bien la edad que tiene pero actúa y habla como si tuviera 13 años. El resto de la pandilla parecido: todos tienen la reacción “normal” de abandonar su planeta e irse todos juntos a que su colega se vaya a vivir con la churri; pero tampoco tienen mayor problema porque como van todos emparejados, seguro que no echan de menos a nadie más así que ya se verá qué hacen todos juntos en Marte. Como veis, esta parte de la trama tampoco me ha terminado de convencer porque creo que no queda justificado para nada, y menos de forma realista.

Además, en cuanto a los personajes, me han parecido todos poco desarrollados, sin pasado ni futuro ni personalidad definida. Y algo que me molesta mucho es que la narración se limite a describirlos llanamente en vez de ir dejando al lector que los conozca poco a poco (por ejemplo, en el primer párrafo en que se presenta a un personaje decir cosas tipo: “es alto, guapo y listo, le encanta comer y tiene un montón de sueños por cumplir”). Este tipo de descripciones también hace que pierda interés en conocer a un personaje porque ya me lo sé prácticamente. Y este recurso empieza en la primera página. Después nos limitamos a multitud de conversaciones (que si hay algo que le ha dado ritmo a esta historia ha sido eso, las muchísimas conversaciones que tiene) en las que los personajes interactúan de una forma muy automática, con respuestas cortas en muchos casos y una mecánica muy sencilla que a mí me ha parecido demasiado infantil. Esto obviamente es cuestión de gustos, porque a mí la verdad es que me gustan las conversaciones más ingeniosas o elaboradas aunque sean de 2 líneas, que conversaciones de 3 páginas en la que casi todo es paja.

Relacionado con esto tengo que comentar las reflexiones y frases “profundas” que hay repartidas por toda la novela. Lo que podría haber llegado a ser un recurso muy positivo para mí se ha convertido en otro punto muy flojo por la manera de llevarlo a cabo. Me explico. Muchas de estas reflexiones están metidas con calzador en conversaciones y en narración, y la más evidente es el discurso final de David en la última página, que no viene a cuento de nada y que parece que si no me lo recita este personaje, el lector es posible que no se haya enterado de la moraleja de la historia. Me refiero a frases muy manidas, tópicas y demasiado metafísicas del tipo: “Lucha siempre por lo que crees”, “No te rindas nunca” o “El amor lo puede todo” que parecen lemas de camisetas y que me parece a mí que eso mismo se puede dar a entender sin que escribirlo literalmente. Pero lo que realmente hace que flojee la utilización de este recurso es su incorporación en la propia narración, porque hace que el libro se convierta en un folleto de buenas intenciones.

Sin embargo, un aspecto positivo que he visto es la introducción de un personaje que no suele aparecer en ninguna novela: Vin. Este chico me ha caído bien desde la primera vez que abre la boca, y añade diversidad al grupo porque tiene cierto grado de autismo que lo hace destacar y lo convierte en especial no sólo en esta novela si no en casi todas. Su peculiar forma de ver el mundo y de entender las relaciones queda muy bien reflejada y lo que es mejor, sin nombrar su particular hándicap más que para presentarlo, de forma que simplemente tenemos que leer cómo piensa, cómo actúa y cómo habla para normalizar su situación y más cuando sus propios amigos lo tratan como lo que es: uno más del grupo sin diferencia alguna.

Por otra parte, respecto a la corrección y dado que se trata de una novela autopublicada, sí que debo decir que no he encontrado ni una sola falta de ortografía, así en ese sentido se agradece muchísimo ese trabajo extra por parte del autor, porque a mí me resulta bastante molesto que me vayan los ojos a la falta de ortografía en vez de a la idea en una frase.

Para terminar, desde luego tengo que destacar como punto negativo más llamativo es que la edición (al menos en físico) deja mucho que desear. Personalmente valoro bastante que la lectura de una novela se me haga cómoda por todos los medios posibles. En este caso, el modo de estructurar los párrafos e intercalar los diálogos es un poco aleatorio. Por ejemplo, los párrafos están tan separados que a veces no sabía si seguíamos en la misma escena o era un cambio de personaje (que normalmente se separa con algún adorno de edición o los típicos tres asteriscos que indican que hay un corte en la narración sin cambiar de capítulo). Y por el contrario, los diálogos no tienen ningún tipo de separación entre párrafos ni sangrías que indiquen que habla un nuevo personaje. Tampoco la guionización de los diálogos es correcta: además de ser incómoda por tener los guiones (las rayitas) en el margen de la página y no en el cuadro de texto, están utilizados de forma incorrecta según los estándares normales de edición. Y otros detalles de edición como que de repente los puntos suspensivos se convertían en un par de guiones cortos (- -) o las páginas impares que están en el interior del libro en vez de estar en las esquinas exteriores (esto personalmente me ponía bastante nerviosa porque suelo leer a menudo según el número de páginas para calcular mi ritmo de lectura). En definitiva, una edición muy descuidada que si no fuera por lo incómoda que me ha resultado, tampoco le daría mayor importancia.


Resumiendo, esta novela no ha sido para nada lo que esperaba y creo que en general mis problemas han sido dos: por un lado, el estilo del autor, que no ha conseguido atraparme en ningún momento; y por otro lado, mis propias expectativas (de las que sólo respondo yo ante mí misma) porque me había generado una idea completamente distinta al leer la sinopsis. He tenido muy en cuenta que se trata de un autor novel y he intentado argumentar bien cuáles son los puntos flojos que veo yo como lectora, pero como no lo puedo evitar, priman mis gustos en mis críticas, así que es posible que donde yo veo un personaje plano el resto de lector@s veáis una construcción más elaborada.

*Como no podía ser de otra manera, agradezco mucho a Jose Francisco Cortell por haber pensado en mí para reseñar su novela en el blog y haberme facilitado un ejemplar, así que aunque yo no haya terminado convencida con su primera novela, espero haberme explicado bien para ayudarle a mejorar en las próximas.

¿Habías oído hablar de esta novela?

¿Qué os parece la premisa de vivir en Marte?