domingo, 23 de abril de 2017

RESEÑA El Día de la Luz



Autora: Ainara Hernando

Editorial: Círculo Rojo, 2016

Tapa blanda con solapas, 370 págs.

El Dïa de la Luz #1

Género: Aventura, Misterio, Fantasía, Romance.


Cuando secuestran a su hermana Anabella, Ruby Meyer se vuelca en la única pista que posee para poder llegar hasta ella: un pesado escarabajo metálico con inscripciones jeroglíficas que su tío le entregó en su lecho de muerte.

Ese escarabajo desencadenará una sucesión de descubrimientos, que más allá del paradero de su hermana, le revelarán el secreto que ha preservado su familia durante más de 3.000 años. Un secreto que ha puesto en peligro la vida de Anabella… y la del resto de la humanidad.


Este libro quise leerlo desde hace bastantes meses cuando se lo vi a Sandra de Mi rincón de libros y yo, tanto por la portada (que combina Londres y Egipto) como por la mezcla de fantasía y misterio que prometía. Y eso es exactamente lo que me ha proporcionado, una historia muy entretenida con toques fantásticos y mitológicos con muy buen ritmo y un romance juvenil que no pensé que tendría.

La trama comienza con el secuestro de Anabella, la hermana pequeña de Ruby Meyer, la protagonista. Todo gira en torno a este secuestro, su finalidad y su resolución, en medio de un escenario que siempre me ha gustado porque tiene algo especial para novelas de misterio: un internado. En este caso, es un internado elitista londinense para jóvenes adinerados, en el que vive Will, el otro protagonista; con sus secretos entre las paredes, su profesorado que no siempre es lo que parece y sus odiosas niñas pijas, rodeados por otro escenario que también invita al misterio: un bosque centenario en medio del cual se encuentra la casa de la fallecida abuela Meyer, donde se tienen que trasladar Ruby y su madre a vivir. A grandes rasgos esta es la ambientación que nos encontramos en “El día de la luz”, además de diferentes escenarios por la ciudad de Londres cuando a Ruby le toca hacer de Robert Langdon adolescente.

En general los personajes convencen bastante, hablando sobre todo de los dos protagonistas principales, Ruby y Will. Ambos tienen personalidades muy marcadas (teniendo en cuenta que la falta de personalidad de Will en determinados momentos, también es un rasgo bien marcado). Sin embargo, a la vez que Ruby va consiguiendo que conectemos con ella según avanzan en la investigación, Will consigue precisamente lo contrario, porque al principio da la sensación de ser un personaje muy cañero, el niño pijo ligón con el sarcasmo como forma de comunicación, pero poco a poco se va desinflando de alguna manera hasta acabar convertido únicamente en el chico por el que suspirar y el que por algún motivo, decide que Ruby lo necesita para resolver los misterios cuando claramente no es así ni ella se lo ha pedido.

Una pena, porque a pesar de la química que sí hay entre ellos, la parte de Will me flojea muchísimo por tirar de topicazos (como el hecho de referirse a la chica por su color de pelo, constantemente, hasta crisparme los nervios). En cambio, cuando más natural me ha parecido el personaje es cuando interactúa con su amigo y en todas esas conversaciones ha conseguido sacarme una sonrisa (porque si hablamos de su actitud hacia el final de la novela lo único que conseguía sacarme eran las ganas de pegarle un tortazo). Y este ha sido uno de los puntos donde me ha patinado a ratos la trama, porque realmente no entendía las actitudes de Will y en muchos pasajes simplemente me ha parecido “el chico” y ya.

Más allá del binomio protagonista, la novela tiene varios personajes secundarios que, en cierto modo, son el alma de la historia. Empezando por Anabella, cuyo papel crucial en la saga familiar de los Meyer es a la vez el motor de la investigación, porque el objetivo es recuperarla con vida antes de que los fanáticos cometan alguna salvajada. Por otra parte, la madre de Ruby y el tío Víctor son realmente importantes. Pese a estar en un segundo plano (sobre todo la madre), siguen convenciendo con el papel que les toca. Precisamente, Víctor es el personaje de la novela con más giros argumentales que han conseguido dejarme con la boca abierta. (Posible spoiler) Su parte de la historia hace que me recuerde a algún tipo duro de acción con una doble vida, ocultando lo que realmente sabe de la saga familiar a sus sobrinas con el fin de protegerlas a ambas a la vez que va instruyendo a Ruby mediante pistas y conocimientos antiguos (Fin del posible spoiler). No deja de ser un cliché en este tipo de novelas, pero a mí me ha convencido totalmente, quizás por la forma de enfocarlo de la autora.

Tengo que resaltar, que uno de los mejores puntos que tiene la novela es el evidente trabajo de documentación que hay detrás de muchos de los detalles que aparecen en el libro. La historia de Egipto y sus dinastías es uno de los pilares sobre los que descansa la historia del presente y que tiene una enorme relevancia en lo que le sucede a Ruby y su familia. Y si sois amantes de la historia en general y de la civilización egipcia en concreto, disfrutaréis muchísimo más porque a modo de pequeñas escenas intercaladas, podemos ver algunos episodios de la vida de los antepasados egipcios. Desde luego, yo siempre valoro mucho que novelas de fantasía o de misterio, tengan su base histórica o realista respaldada con datos contrastados, porque el resultado final es muchísimo más completo.

Realmente la novela es más de lo que aparenta en un principio, y eso se va viendo con todos los plot twists que hay desde que empieza hasta que acaba (y si no, hablemos de ese párrafo final). Siendo una novela de coedición, está impecablemente corregida, tanto en estilo como estructura y ortografía, y da gusto leer una narración tan fluida. Sin tener un ritmo trepidante (y quizás los capítulos son demasiado largos), hace que leamos sin pausa y cuando creemos que ya tenemos todo resuelto ¡zas!, resulta que no. Me encanta que las historias jueguen de esa manera con mis sospechas en las tramas y me dejen pasmada, y esta novela cumple con creces esas expectativas.


Resumiendo, esta novela juvenil ha sido exactamente lo que me esperaba, con el añadido de que la pluma de la autora consigue hacer que una trama que incluso podría ser middle grade, nos haga disfrutar a cualquier edad por la orientación que le da a la narración. Con un estilo adulto, hace que una historia de aventuras adolescente parezca en realidad una novela histórica y de misterio juvenil, con buenas dosis de humor y de acción en su justa medida, que me han hecho pasar un buen rato.

¿Conocíais la novela o a su autora?

¿Os gusta todo lo que tenga que ver con Egipto?

martes, 18 de abril de 2017

RESEÑA Eclosión




Autor: Jesús Gragera
Autopublicado, 2016
Tapa blanda / ebook, 536 págs.
Saga Sentenciado #1
Género: Z, Terror, Acción.
En otoño de 2018, un poderoso y contagioso virus artificial capaz de traer a los muertos de vuelta a la vida transformados en depredadores ávidos de sangre, fue liberado en trece de las ciudades más importantes del mundo. Ahora, la Tierra es un gigantesco campo de concentración del que no se puede escapar, custodiado por seis mil millones de cadáveres andantes cuyo único objetivo es devorar todo lo vivo y en el que la esperanza de un futuro mejor es, sencillamente, una utopía por la que muy pocos están dispuestos a pelear.
Acompaña a once supervivientes en su lucha por sobrevivir en un mundo sentenciado donde ya no importa quién eras, sólo lo que estás dispuesto a hacer para vivir un día más.
“Eclosión” es una novela que no me había planteado leer como prioritaria, aunque sí la tenía apuntada desde hacía tiempo gracias a las recomendaciones de Lesin, del blog Leer es viajar y de Chema, del blog El lector que llevas dentro. Sabía más o menos por sus opiniones que me encontraba ante una historia en la que prácticamente todo el peso se lo llevan los personajes (y también iba advertida de que habría muchos). Así que en este sentido no me he llevado ninguna sorpresa. Confieso que el género Z es este tipo de literatura que me encanta pero que no me acuerdo de que existe, no sé por qué (imagino que es por la poca oferta que hay o las pocas editoriales que apuestan por un género de terror tan específico). En cualquier caso, como sabréis, yo sí apuesto por autor@s autopublicad@s y esta fue una de las lecturas elegidas para marzo y que me ha tenido en vilo hasta ahora.
Empezaré aclarando que la “Eclosión” a la que hace referencia el título, es el nombre que se da aquí al apocalipsis zombie, como una alusión al despertar de los muertos debido a un virus que recorre descontrolado todo el planeta. Nadie sabe qué ha pasado, ni qué o quién lo ha provocado, y muchos se dan cuenta del problema mundial que asola la Tierra cuando ya es demasiado tarde y lo único que se puede hacer ya es apartarse del camino de los nuevos y mejorados muertos. Porque para añadirle más tensión al asunto, en este caso los zombies no van a paso senil, dando traspiés y chocándose unos con otros, si no que corren y se mueven como si estuvieran vivos, literalmente, que para eso son muertos vivientes. Además, los pequeños grupos de personas que se han salvado, están totalmente dispersos y prácticamente incomunicados unos de otros, porque obviamente, la civilización moderna se ha ido al garete. Así que con este panorama nos encontramos al empezar “Eclosión” y en este punto comenzamos con cada personaje del libro.
A lo largo de toda la novela, la estructura a lo Juego de Tronos nos va mostrando diferentes puntos de vista de multitud de personajes en diferentes situaciones, tramas, lugares y momentos temporales. Y si pensáis que George R.R. Martin no tiene ninguna piedad con sus pobrecitos personajes, es que aún no conocéis a Jesús Gragera. También aquí solo sobreviven los más fuertes, los que tienen más suerte o menos escrúpulos, o lo que es lo mismo, los que no tienen la desgracia de estar en el sitio menos oportuno en el momento menos adecuado. Aquí no te salva el hecho de ser un héroe o heroína o ser el personaje más noble y con mejores intenciones, porque estamos ante una novela que narra una historia de supervivencia primitiva de la forma más brutal.
Por lo tanto, la enorme cantidad de personajes que se nos presentan son todos ellos y a su manera, supervivientes. Poco a poco los vamos conociendo y es casi inevitable que alguno de ellos nos vaya destacando según leemos. Prácticamente desde el principio fiché a mi trío de ases: Diego, Adrián y Ben, el triplete de tipos duros con los que he sufrido de lo lindo, porque son los que creo que están más elaborados a nivel de personalidad. Tampoco se quedan atrás la trinidad de mujeres: Emma, Raquel y Clara, cada una de ellas con un objetivo particular. Es imposible no conectar con alguno de ell@s, ponerse en su piel en algún momento determinado y sufrir por todo lo que tienen que pasar, con cada situación más horrible que la anterior.
Pero como os he comentado, hay muchísimos más personajes y todos ellos principales, aunque os extrañe: Aurore, Ahmed, Lara, César, Akem, Alfonso, Juan…. Y es increíble que los lleguemos a conocer a todos a fondo, pero así es. Al principio, debo reconocer que ni siquiera me molesté en aprenderme tanto nombre, y simplemente cuando empezaba un capítulo me situaba yo sola con las etiquetas mentales que le tenía a cada uno: el de la radio, la adolescente, el mendigo borracho, el ex poli, la científica, la madre loca, la rubia, el santurrón… pero sin que nos demos cuenta y sin poner mucho empeño, al cabo de pocos capítulos sabemos perfectamente de quién es quién. Ni siquiera he echado en falta el típico mapa de las historias que se desarrollan en varios puntos a la vez, porque realmente no es necesario y basta con la pequeña indicación al comienzo de cada capítulo de la ubicación del personaje.
Todos ellos tienen su protagonismo porque el desarrollo de la narración tiene un ligero aire a Perdidos al intercalar flashbacks para presentarnos las historias personales de los supervivientes, porque podemos ver capítulos en el presente tras la eclosión y capítulos de esos mismos personajes en el pasado, con sus vidas “normalitas” antes del apocalipsis. Sin que nos demos cuenta, empezamos a conocer cómo eran y cómo se han visto obligados a ser cada uno de ellos, y los terminamos conociendo y relacionando con su pasado. Sin duda, esto es algo de lo que más me ha alucinado de toda la novela: las conexiones entre el presente y el pasado que relacionan a la gran mayoría de los personajes entre sí. Me ha parecido uno de los puntos más fuertes y complejos de esta historia, porque además del interés que pueda tener cada subtrama, es increíble que todas formen parte de un todo más grande.
Por otro lado, algo que siempre me gusta comentar cuando se trata de novelas autopublicadas (porque sé el trabajo extra que hay detrás) es la corrección y la calidad final que se muestra. He sido incapaz (pero de verdad que ni intentándolo) de encontrar una coma fuera de lugar o un acento sin poner. La calidad que transmite una novela corregida a la perfección es algo que valoro muchísimo y que hace que disfrute aún más de lo narrado si está contado sin faltas de ortografía. Y suelo resaltarlo para tirar abajo viejos mitos acerca de las novelas autopublicadas, pero es que en esta novela me ha parecido realmente admirable el profundo trabajo de revisión posterior que ha tenido que haber, por su extensión y por su complejidad en la estructura.
Además, pese a que pueda parecer una historia de una simpleza aparente (vivos contra muertos vivientes), el trasfondo social, psicológico y moral que tiene la novela se va haciendo patente según se va leyendo. Temas como la redención personal, el miedo más primitivo de las personas, la supervivencia del más fuerte, la evolución (y regresión) de la sociedad, o la ética de cuestiones como la prolongación de la vida, son solo algunos de los más evidentes que podemos ver en “Eclosión”.
En definitiva, el conjunto entero y visto con perspectiva, me ha parecido una mezcla explosiva con la profundidad de personajes de The Walking Dead, el trasfondo de Resident Evil, la ambientación del videojuego The last of us y, de forma intermitente, el terror psicológico de la saga Saw. Todo ello con un estilo propio que me ha convencido desde el principio, con la calidad narrativa de las que yo llamo “cinematográfica” y el ritmo general de una serie de televisión, con los que el autor ha sabido mantenerme fascinada en todo momento, ya sea con escenas salvajes, con situaciones límite de decisiones imposibles o con conversaciones y reflexiones profundas sobre la verdadera naturaleza humana.
Resumiendo, ha sido una pasada de principio a fin, que por cierto, ha llegado en el momento más crítico (como el mejor de los finales de temporada), con todas las cartas sobre la mesa, con todas (creo) las conexiones entre personajes establecidas y con un objetivo bien marcado de cara a la segunda parte.
Sabréis que no suelo dar máximas puntuaciones a primeras partes porque me gusta ser cauta para las segundas (y/o terceras) pero la verdad es que no he conseguido ver nada negativo en esta novela, ni siquiera su extensión (que al principio me parecía enorme) es algo que reprochar en este caso, porque absolutamente todas y cada una de las líneas de esta historia son necesarias e imprescindibles. No estaba preparada para hacerme adicta a estos personajes ni para engancharme de esta manera a esta historia postapocalíptica, pero la verdad es que es un vicio que recomiendo a todos los que os guste sufrir (en el buen sentido) con historias brutales, sin ningún filtro ni censura, que te dejan sin aliento cuando terminas de leer.
¿Conocíais esta saga o a su autor?
¿Os gusta el género Z o novelas de zombies?

sábado, 15 de abril de 2017

RESEÑA 13 Horas en Viena




Autora: Paula Gallego
Editorial: Kiwi, 2017
Rústica con solapas / ebook, 368 págs.
Autoconclusivo
Género: Realista, Romántica, Erótica, New Adult.
Kat era divertida, apasionada y atrevida, pero sobre todo era intensa; la clase de chica por la que Erik sería capaz de perder la cabeza.
Ambos hicieron un trato hace tres años: vivir un amor perfecto durante solo 13 horas y decirse adiós para siempre; jamás volverían a saber del otro y el recuerdo de esa noche en Viena permanecería intacto.
Sin embargo, el destino es caprichoso y ha querido que se vuelvan a encontrar en París. Kat está decidida a no cometer un error que pueda estropear lo que tuvieron, pero el deseo puede ser devastador y persuasivo, y ambos tendrán que tomar una decisión:
¿Intentarán preservar el recuerdo de su primer amor manteniéndose alejados o renunciarán a él y se arriesgarán a perderlo todo?
Esta novela es una de las últimas novedades de Kiwi Ediciones, una editorial de corte romántico y juvenil. Normalmente no me suelo encaprichar de novelas así, pero en este caso algo me llamó poderosamente, y no fue la autora porque no la conocía de nada así que no sabía qué esperarme realmente. Pero confié en mi instinto y me lancé. Y menos mal, porque además de haberme durado un suspiro, la novela me ha dejado suspirando literalmente. La premisa de la historia es un encuentro de unos días de dos jóvenes en una ciudad que no es la suya, una promesa de amor perfecto que dura unas horas y un adiós obligado cuando se separan sin volver a saber nada el uno del otro. Como imagináis, el tiempo los vuelve a reunir y comienzan los “problemas” que querían ahorrarse con su amor perfecto de unas horas (el típico rollo de una noche, vamos).
La historia tiene muchísimos puntos fuertes. El más evidente es el estilo de la autora: claro, conciso, sin grandes frases grandilocuentes, con expresiones muy cotidianas y unos diálogos que aunque parecen casuales, se nota que están pensados palabra por palabra para que los personajes digan exactamente lo que dictan sus personalidades. Es una narración perfecta para mantener un ritmo de lectura súper ágil, sin muchos párrafos con enormes descripciones salvo las imprescindibles.
Por otra parte, los personajes son el otro logro de Paula Gallego. Cada uno de ellos (incluidos los secundarios) se salta los tópicos pero bien. Olvidaos de los arquetipos de las novelas románticas o new adult de los últimos años (bueno, y de siempre) porque aquí (a continuación no hay spoilers, pero sí algunos destalles que a lo mejor os gusta descubrir por vosotros mismos al leer) la chica no está buscando el amor ni se encariña fácilmente con nada, le encanta el “aquí y ahora” y por el contrario, el chico es el que sufre por amor, el que se niega a olvidar y el que sí cree en el amor para toda la vida. También los personajes secundarios y el trasfondo en el que se desarrolla todo tumba cualquier cliché que podáis tener de otras novelas: por ejemplo, el padre que se queda con su hija a pesar de su juventud siendo la madre la que se marcha, el boxeo y la natación como deportes que practican los protagonistas, o el rodaje de un cortometraje como telón de fondo de toda la trama que une a todos los personajes.
Todos son pequeños elementos que, al menos yo, nunca me había encontrado en otras novelas realistas y que siempre agradezco para que leer no se me haga repetitivo de una novela a otra. Además, la historia en general es una oda al carpe diem, a no pensar en el futuro más de los estrictamente necesario, a vivir el momento disfrutando de las oportunidades que se vayan presentando, etc. La forma en la que los protagonistas llegan a estas lecciones de vida es tan sutil que no nos damos cuenta según pasan las páginas de que nosotros mismos estamos reflexionando sobre ello y lo hace de una manera muy sencilla y amena, sin resultar pedante o recargada.
Sin embargo, hay un par de puntitos que han hecho que la novela no fuera perfecta para mí aunque advierto que es cuestión de mis gustos personales y estos mismos puntos pueden ser precisamente los fuertes para otro lector. En primer lugar, es el hecho de que prácticamente la totalidad de la novela está contada desde el punto de vista de Kat de forma que podemos ver toda su carga emocional a través de la novela, y por el contrario, de Erik sólo podemos ver sus pensamientos cuando tiene 17 años, porque todo lo demás sólo lo podemos deducir de los pensamientos de Kat. Creo que la historia daba una oportunidad buenísima de mostrar en profundidad a ambos personajes y no sólo a la chica, precisamente porque las novelas contadas por la protagonista abundan demasiado y yo me había emocionado al principio cuando creí que podría ver una historia de amor también contada por un chico protagonista (que en novela erótica, por ejemplo, creo que brillan por su ausencia).
El otro punto que me ha despistado de la trama eran las abundantes escenas eróticas. Más que abundantes es que, aunque algunas quedaban muy bien por el tipo escena que se estaba desarrollando, en otros momentos hacían que me desviara de la trama porque realmente no eran importantes para lo que estaba sucediendo en ese momento. Repito que esto es cuestión de gustos porque a mí personalmente lo que menos me interesa de las novelas eróticas son las escenas de sexo precisamente, a no ser que sean imprescindibles para la trama y cuantas más escenas haya de este tipo, más me cuesta continuar la lectura. Pero por supuesto, la carga erótica y de tensión sexual que transmite la autora es casi palpable. Sin rozar en ningún momento la simpleza o limitarse a describir el revolcón que toque, Paula Gallego sabe intercalar perfectamente pensamientos y sentimientos en esos momentos que le dan un toque aún más realista si cabe.
Los que leáis habitualmente el blog, sabréis que no soy de romántica o erótica pura y que siempre que empiezo alguna historia de este estilo, la cojo con pinzas porque no me espero que me vaya a sorprender demasiado. En este caso, me he equivocado por completo desde el principio. Es una historia preciosa, muy emocional y reflexiva, con la que más de uno y de una se sentirá identificado, y que te toca la fibra aunque intentes con todas tus fuerzas simplemente leer sin pensar mucho. Es imposible, la historia te llega al corazoncito y la autora sabe perfectamente cómo: describiendo la realidad del amor, que es irracional.
En definitiva, me alegro muchísimo de haberme obsesionado con esta novela desde que la vi anunciada, porque además de haber podido disfrutar con más lectoras y con la propia autora en una lectura conjunta (en Twitter con el hashtag #LC13HorasEnViena), he podido descubrir a una joven escritora de la que voy a estar muy pendiente a partir de ahora.
¿Os gustan las novelas intensas como esta?
¿Le daríais una oportunidad a Kat y Erik?